martes, 18 de marzo de 2008


ENTREVISTA A ENRIC CANET ( CASAL DELS INFANTS DEL RABAL, BARCELONA)
"El voluntariado de hoy en día no se puede comprometer como antes"


El Casal dels Infants del Raval celebra este año su 25 aniversario. La sede central de esta entidad está ubicada en el barrio del Raval pero con el paso de los años se ha extendido a otros barrios para evitar que los menores y los jóvenes inmigrantes caigan en una situación de exclusión social. Para conseguirlo "la prevención y dotarles de unas esperanzas" es básico, según destaca uno de los miembros del equipo directivo de la entidad, Enric Canet, que repasa la trayectoria de este centro y también plantea la necesidad de buscar un nuevo modelo de implicación del voluntariado.

-En primer lugar felicidades por su 25 aniversario. Se dice pronto pero me imagino que hay un trabajo importante después de estos años

-Hay un trabajo importante de unas personas que empezaron en un inicio de las cuales no queda nadie aunque algunos continúan manteniendo contactos con el Casal. Comenzó como un proyecto en el barrio del Raval haciendo un Casal donde está ahora La Rambla del Raval para atención de menores y ahora se ha transformado en una estructura muy diferente. Actualmente no sólo es un Casal sino que se trabaja en muchos proyectos y en otros territorios como en La Mina o en Tánger.

-¿En estos 25 años cuántos casos han atendido de menores, familias o jóvenes en riesgo de exclusión social?

-Calculamos que han pasado unos 4.000 voluntarios a lo largo de este tiempo y a día de hoy estamos sobre los 350 a pesar de que el año pasado pasamos de los 600. Por lo que se refiere a los usuarios en el año actual y durante el 2007 atendimos a 3.000 personas con un crecimiento bastante fuerte en los últimos años. En total puede ser que hayamos atendido entre 12.000 y 15.000 personas. Al día pueden pasar más de 200 usuarios por el Casal.

-Me dice que se ha incrementado el número de casos atendidos por el Casal. ¿A qué se debe?

-Hemos detectado nuevas necesidades. El tema de la infancia lo hemos rediseñado. A lo mejor hace 25 años bastaba con dar de comer, entregar ropa y llevar al niño a la escuela y actualmente esto no es suficiente. Ahora tenemos que atender menores que están en situación de riesgo porque si no los ayudas pueden acabar en situación de exclusión social cuando sean mayores. Por tanto es un trabajo más de seguimiento con los servicios sociales, la escuela, la familia.

-¿Y qué otras nuevas necesidades han detectado a lo largo de estos años?

-Por ejemplo, en lo que se refiere a la inserción laboral de los jóvenes o los problemas con las madres que no tienen una red familiar en el barrio y que se encuentran solas y desamparadas. Seguramente la población vive mucho mejor ahora que hace 25 años pero en comparación con según que cosas el desequilibrio también es bastante elevado. Al menos se ha logrado últimamente que la acción social sea una obligación de la Administración. Antes eran las pensiones, la sanidad y la educación y ahora se entiende también que la acción social es básica.

-¿Y cuál ha sido el grado de implicación de los vecinos y los comerciantes del barrio?

-El barrio del Raval es un barrio modélico a la hora generar una red de relaciones. Hace 15 años que estoy en el Casal y se trabaja bastante con las escuelas, los servicios sociales, las familias y con los vecinos del barrio. Nosotros tenemos un proyecto llamado Barrio Educador con el objetivo de trabajar la convivencia del barrio. Nuestra manera de trabajar es generando una red de relaciones con todos.

-¿El voluntariado se implica ahora más que antes?

-En volumen sí que hay más personas voluntarias que antes pero el problema es que el voluntariado de hoy en día no se puede comprometer como antes porque el mundo laboral y social ha cambiado mucho. La gente puede venir en momentos determinados porque está cargadísima de trabajo y por ello te tienes que adaptar mucho a la situación del voluntario.

-Hablando sobre la tarea diaria del Casal se trabaja para que los menores no se encuentren en riesgo de exclusión social ni en el futuro acaben delinquiendo. ¿Cómo se puede conseguir esto?

-Primero la prevención y luego dotarles de unas esperanzas para tirar adelante. La prevención consiste en la educación, en encontrar trabajo y en llevar una vida con dignidad. El Casal cada vez tiene más herramientas de detección de las nuevas necesidades y a partir de aquí generamos un proyecto de prevención o de acción ante estas necesidades. Ahora es muy importante todo el problema de las madres jóvenes sin trabajo y sin familia y es una línea que se tiene que trabajar mucho.

-Por su experiencia durante estos años trabajando con jóvenes inmigrantes que pueden sufrir riesgo de exclusión social, ¿le parece que se puede dar una situación aquí similar con lo sucedido en Francia con las revueltas en los suburbios?

-Sí que se puede repetir. Pero las revueltas de Francia no son las revueltas de la primera inmigración sino de la segunda y de la tercera. La primera inmigración es consciente de que ha venido a otro país y lo pasa mal y no tiene más que aguantar. En cambio la segunda inmigración dice que yo so de aquí y porque me cuesta encontrar trabajo y porque las escuelas no me ayudan y porque no tengo esperanza de futuro y entonces vienen la revueltas. Lo que tenemos que trabajar es esta segunda inmigración y darles unas opciones claras de futuro. Catalunya tuvo la fortuna de conseguir esto con los inmigrantes que vinieron mayoritariamente de Andalucía y pese a que la primera inmigración la tratamos mal la mayor parte de la gente logró entrar en una situación de normalidad y en principio los entendemos porque lo aceptamos como gente de aquí. ¿Seremos capaces de aceptar a las nuevas inmigraciones como gente de aquí? Este es el reto. Esta gente tiene tanto derecho como nosotros de estar aquí.

-El Departament d'Educació de la Generalitat ha anunciado que creará centros separados para los jóvenes inmigrantes que vengan a mitad de curso. ¿Qué le parece esta medida?

-Estas medidas son muy complejas. Entiendo que el Departament d'Educació de la Generalitat está buscando soluciones a situaciones que son enormemente complejas. Si se lleva a cabo la medida tiene que ser muy temporal y preferiría que se hiciera dentro de los mismos institutos como son en las aulas de acogida. Un centro aparte puede ser válido si se hiciera a través de un centro de educadores sociales que trabaja claramente no sólo en el aprendizaje de la lengua sino que también dispone de las herramientas personales de desarrollo de estas personas. En estos casos esta medida podría ser válida pero de una manera muy temporal.

-Usted es coautor del libro Escuela, religión y poder. ¿Qué relación propone entre la escuela y religión?

-La religión y la no religión ocupan un espacio muy importante en los jóvenes. Y cada uno tiene su propia solución: los creyentes y los no creyentes, los católicos y los no católicos, los ateos y los no ateos…la clase de religión y la escuela tienen que ayudar a entender la diversidad humana que nos irá confrontando cada vez más. Y la asignatura de religión, entendida como una materia pactada por todos e incluso por los ateos, puede ser una herramienta para ayudar a entender esta diversidad humana y de pensamiento en relación con el hecho religioso.

-Pensando en el futuro. ¿Cuáles son las líneas básicas de actuación del Casal en los próximos años?

-En primer lugar nos parece que tenemos un deber social de implantar nuestro modelo de Casal en otros territorios ya que la desigualdad social se ha ido extendiendo a otros barrios. Se trata de un modelo de trabajo desde el territorio con la gente del territorio para mejorar la calidad de vida de las personas a la vez que se detectan las necesidades. En segundo lugar, queremos tener una mayor incidencia social y política. Tenemos también un deber ciudadano de dar la voz en momentos determinados en aquellos aspectos en los que somos expertos, que es la infancia, jóvenes, inmigración y los barrios más desfavorecidos. Otro objetivo es crear una nueva red social de relaciones más amplias con un nuevo modelo de implicación del voluntariado.


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