viernes, 7 de marzo de 2008

REINSERCIÓN SOCIAL


Pasarela Villabona


El acto central de la Semana de la Mujer en la cárcel asturiana fue un desfile de moda en el que participaron casi todas las internas

La escena parecía salida de una película de Almodóvar, pero ocurrió ayer en el módulo 10 de la cárcel de Villabona. Un grupo de reclusas, entre palmas y jaleos de sus compañeras, pasearon sus modelos en un pasillo sin tarima que hacía de improvisada pasarela. Estos días, la prisión celebra la Semana de la Mujer, organizada por Instituciones Penitenciarias en colaboración con Prisión y Sociedad y Xurtir, ésta última perteneciente al Instituto de la Mujer del Principado.

Un curso de grafiti impartido por César Frey, teatro a cargo de Higiénico Papel, concursos de puzzles y parchís y la actuación, hoy viernes, del grupo musical Delagua, son algunas de las actividades de la Semana de la Mujer 2008. Unas actividades que complementan la labor que las asociaciones de ayuda a los presos realizan a lo largo de todo el año. En palabras de Laly González, de Prisión y Sociedad, "se trata de reforzar la identidad de las mujeres no como meros adornos, sino como personas con los mismos derechos que cualquier otro ciudadano".

Porque si la vida en la prisión es dura, algunas reclusas viven, además, su propio calvario interior. Aparte de los problemas con las drogas, muchas han sufrido el maltrato de sus parejas. Otras han reincidido varias veces, de manera que sus familias han perdido la esperanza de que se rehabiliten. Es frecuente encontrar casos de personas con baja autoestima. Una vida dura que puede serlo aún más cuando llega el momento de salir de la cárcel. María Llamedo, de Xurtir, comenta que "tienen muchos problemas para conseguir trabajo y acceder a una vivienda. Y, cuanto más tiempo pasan sin conseguir casa y empleo, hay más posibilidades de que vuelvan a delinquir".

Para romper el círculo vicioso, los servicios sociales de los ayuntamientos cuentan con programas de reinserción. Pero, por si les fallan las fuerzas, las asociaciones de ayuda a los reclusos siguen apoyando en la calle a las que lo deseen. En palabras de Mercedes González, de Prisión y Sociedad, "cuando salen de aquí, las mujeres necesitan encontrar puertas abiertas". Y las asociaciones les ayudan a abrirlas para franquear el camino de la reinserción.


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