domingo, 27 de abril de 2008

Caldevilla, fiscal coordinador de menores de Asturias.

La fiscalía asturiana tramitó el año pasado 35 expedientes a menores maltratadores.
«Asturias sufre una llegada masiva de menores extranjeros indocumentados»
La fiscalía de menores de Asturias tramitó el año pasado 35 expedientes de casos de violencia doméstica protagonizados por adolescentes, la mayoría -unos treinta- por agresiones o enfrentamientos de menores con sus madres. Esta cifra supone diez casos más de los registrados en 2006. En este dato (35) se incluyen también episodios de violencia de género por altercados ocurridos con novias.
En ocho de los expedientes fue necesario imponer al menor una orden de alejamiento de la víctima. Si ésta era de su propia familia (padre, madre o hermano), la medida obligaba al adolescente a abandonar el domicilio familiar y trasladarse a un centro de protección del Principado. En el caso de violencia a la pareja, bastó con que no se acercara a ella por un determinado espacio de tiempo.

Doce de los jóvenes fueron derivados al programa de terapia y orientación familiar con menores infractores, puesto en marcha en 2007 por Cruz Roja y la Consejería de Justicia. En diez de estos casos la víctima fue la madre. Los infractores, siete chicos y tres chicas, según se refleja en la memoria de actuación del programa. En un caso la víctima fue un hermano (el agresor, varón) y, en otro, los ataques fueron dirigidos contra el padre (la agresora era su hija).

Casi todos los casos sucedieron dentro del domicilio familiar, aunque se dio alguno en el que las agresiones tuvieron lugar en espacios públicos. El perfil de menor agresor es de un varón, en su mayoría en la franja de edad de los 14 o los 15 años, seguidos de los de 16 o 17.

La mayoría son españoles estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). De los doce casos recibidos en el programa, ocho eran familias monoparentales (principalmente por separación), dos familias «mezcladas» (en las que el progenitor ha rehecho su vida) y un solo caso de familia tradicional.

El programa se dirige a menores infractores sujetos a medidas judiciales y extrajudiciales impuestas por el Juzgado de menores, y a sus familias. Su objetivo es que «los menores que han cometido alguna infracción puedan repararla y, al mismo tiempo, educarles y sensibilizarles sobre una realidad social más solidaria».

-La justicia de menores siempre es blanco de críticas. ¿Injustas?
-En Asturias, en general, funciona bastante eficazmente y con bastante diligencia. Las medidas que se toman permiten dar respuesta adecuada a la delincuencia juvenil. Tras la última reforma, la ley permite en la mayoría de los casos que el menor tenga una medida adecuada para intentar solventar el problema que le ha llevado a cometer el delito. En los casos de más trascendencia, las medidas que se pueden tomar son suficientemente graves. Pero estamos hablando siempre de casos muy concretos. En los siete años que lleva funcionando la fiscalía de menores de Asturias, ha habido dos delitos de asesinato u homicidio consumado. Hubo también alguna agresión sexual. Son casos muy excepcionales, ni siquiera el uno por ciento de la delincuencia juvenil, que en su mayoría son delitos pequeños, robos con fuerza e intimidación, agresiones...

-El PP defiende la reducción de la edad penal, ahora en los 14 años. ¿Lo comparte?
-La edad penal del menor está bien situada entre los 14 y los 18 años. No obstante, sería conveniente que se incluyese la posibilidad, para delitos muy graves cometidos por debajo de esa edad -que desde luego no se han dado-, de que se hiciese un seguimiento más cercano desde la fiscalía. Actualmente, si algún adolescente de menos de 14 años delinque, lo único que se hace es derivarlo a la Consejería de Bienestar para que adopte medidas de protección. Se hace un seguimiento, pero no cabe ninguna medida específica por la fiscalía. Creo que sería una reforma conveniente.

-¿Los menores cada vez son más violentos?
-El número de delitos cometidos por menores se mantiene. En 2007 ha habido un pequeño aumento en el número de denuncias pero el de expedientes es similar. Y es una cifra baja en relación a la población. Los delitos que comenten los menores, en su mayoría, no son graves. Sí se ha detectado en el último año un aumento en los delitos contra la propiedad y los robos con violencia.

-¿Qué es lo más preocupante?
-Se ha detectado una llegada «masiva» de menores inmigrantes indocumentados a Asturias. Y continúa. Esto ha tenido bastante repercusión en el sistema de justicia de menores y, sobre todo, en el sistema de protección. El Principado ha tenido que hacerse cargo de la guarda y custodia de estos menores, en situación de desamparo, y darles un lugar para vivir e intentar facilitarles la integración. Esta llegada paulatina pero creciente de menores extranjeros indocumentados ha desbordado el número de plazas, pese a que se ha creado otro centro de primera acogida en el Fudoma, con quince plazas más. El Materno, como centro de primera acogida, está saturado.
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