miércoles, 2 de abril de 2008

Las dudas sobre la edad de un menor ponen en peligro su acogida en Asturias.

VARIOS COLECTIVOS DENUNCIAN QUE ESTA EN LA CALLE DESDE HACE 3 SEMANAS.
Polémica por la acogida de un joven inmigrante
Un nuevo giro de tuerca en la política de acogida a los menores extranjeros no acompañados. En esta ocasión la polémica surge a la hora de determinar la edad de un joven marroquí procedente de Cataluña, que pasó unos días en la unidad de primera acogida del Materno-Infantil y que huyó ante el miedo de que trataran de expulsarle del país al considerar que era mayor de edad. Mientras que la Consejería de Bienestar Social asegura que no tiene constancia de que ningún adolescente extranjero con menos de 18 años esté en la calle, otros colectivos aseguran que vaga por Oviedo desde hace tres semanas. Aunque se trata de un solo caso, la diferencia radica en su fecha de nacimiento.
Los colectivos que amparan a este joven aseguran que lleva tres semanas vagando por las calles de Oviedo sin el respaldo de ninguna administración. Señalan que es un error lo que le ha dejado sin la cobertura legal prevista para los inmigrantes de su edad. A su juicio, ese fallo surge porque desde Cataluña, comunidad en la que había residido con anterioridad, llegó una documentación según la cual tenía 20 años y un informe antropométrico que así lo confirma. Sin embargo, él insiste en que nació el 21 de agosto de 1991, por lo que todavía no tiene 17 meses. Con la intención de ayudarle, le han enviado al HUCA, donde unos nuevos test dicen que su estructura ósea se corresponde con la de un adolescente de 17 años.
Esta documentación será remitida por los colectivos que están tratando de ayudarle a la fiscalía del menor, para que reconsidere su situación y determine que es menor de edad, lo que le permitirá volver a acceder al sistema de acogida. Además, también han llamado a la puerta de la Procuradora General y a la del Defensor del Pueblo.
La versión de la Consejería de Bienestar Social es que no saben de ningún joven extranjero que no esté amparado por la administración, además de recordar que no son ellos los encargados de determinar la edad de los adolescentes que les llegan. Incluso señalan que si un particular o colectivo conoce algún menor inmigrante no acompañado puede guiarle para que acceda a las prestaciones que ofertan, lo que implica avisar a la policía para que levante un atestado y le traslade a la unidad de primera acogida.
Sin embargo, este adolescente no quiere volver en la situación actual. Asegura que cuando Asturias recibió los papeles de Cataluña que aseguran que tiene 20 años, la administración le informó que iba a abrirle un expediente de expulsión y que ese fue el motivo por el que, inmediatamente, abandonó la unidad de primera acogida en la que se había alojado. Así que los colectivos que les están ayudando prefieren realizar antes las gestiones ante la Fiscalía del Menor, para que reconozca con anterioridad que aún no ha cumplido los 18 años y que tiene derecho a las prestaciones.
Por su parte, el Ejecutivo quiere dejar claro que la consejera nunca ha decretado la expulsión de los menores extranjeros llegados hasta el Principado.

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