martes, 13 de mayo de 2008

La heroína sigue conduciendo al sida en España

Cuatro de cada diez toxicómanos están contagiados, la tasa más alta de la UE.
Cerca de 12 millones de personas de todo el mundo consumen drogas inyectadas, sobre todo heroína.
En España son 84.000. De éstos, un 39% es portador del virus del VIH, y un 73% está infectado por la hepatitis C, según datos del último informe sobre el Estado Global de la Reducción de Daños 2008 que ayer se presentó en Barcelona durante el XIX Congreso Internacional de Reducción de Daños Asociados al Consumo de Drogas que hasta el jueves reúne en Barcelona a 1.200 personas de 80 países.

La heroína sigue siendo un gran problema de salud pública, según los expertos reunidos, quienes advirtieron de la necesidad de aplicar políticas de reducción de daños para el alcohol y la cocaína, las drogas más consumidas en España. Este tipo de programas se inició en los años ochenta, cuando la epidemia del sida empezó a causar estragos entre los toxicómanos por compartir jeringas. España llegó a ser el país de Europa occidental con más heroinómanos infectados.

Actualmente, todavía encabeza la lista europea, a pesar de que el número de heroinómanos ha descendido y de los esfuerzos que se dedican a medidas como el intercambio de jeringas, dispensación de metadona y creación de narcosalas. En Alemania, con casi el doble de heroinómanos (150.000), el VIH tan sólo afecta al 5,8%.

"Nos guste o no, la gente se droga, y lo más realista es ayudar a que protejan su salud de contagios o sobredosis", afirma Gerry Stimson, presidente de la International Harm Reduction Association (IHRA).
Los Gobiernos de toda Europa han incorporado a sus políticas programas de reducción de daños. No ocurre lo mismo en los países africanos y de Latinoamérica, que suman el 80% de los adictos que se inyectan. Además de no beneficiarse de este tipo de medidas, los toxicómanos son objeto en muchos casos de persecución policial, según denunciaron asociaciones de ayuda. "Por razones filosóficas y morales, todavía no contemplan al drogadicto como un enfermo", resalta Stimson.

En cuanto al alcohol y la cocaína, "debemos centrar esfuerzos en el mundo de la noche", explica Joan Colom, subdirector general de drogodependencias de la Generalitat de Cataluña y coorganizador del congreso. "El consumo de cocaína de fin de semana da una falsa sensación de seguridad, pero hay casos de sobredosis, y en lugar de infecciones, trastornos mentales", concluye.

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