sábado, 14 de junio de 2008

ASCIZ pide convertir la Fábrica de Gas en la Laboral ovetense

«Sería el gran contenedor cultural de la ciudad, que no es sólo ópera, zarzuela o gaitas», asegura Sánchez Ramos
La Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda (ASCIZ) quiere encabezar un movimiento popular que obligue al Ayuntamiento a dotar con bienes públicos dos de los edificios más singulares de Oviedo: la Fábrica del Gas y los chalés y pabellones de la Fábrica de Armas de La Vega. La intención de ASCIZ es convertir la Fábrica del Gas (propiedad de HC Energía) en un espacio similar al realizado en Gijón con la Universidad Laboral. Es decir, transformar la fábrica «en el gran contenedor cultural de la ciudad», apuntaba ayer Roberto Sánchez Ramos, portavoz de ASCIZ en el Ayuntamiento de Oviedo.

Sánchez Ramos considera que la ciudad está huérfana de un gran espacio físico que acoja grandes eventos culturales. «La cultura no se acaba en la ópera, la zarzuela y en la Banda de Gaitas», ironizaba el concejal, para proseguir: «¿Dónde se puede hacer una gran exposición en Oviedo? Pues a 30 kilómetros de aquí. Y luego, claro está, nos quejamos». La idea de base es dar un nuevo valor a los históricos equipamientos, «como ya se hizo en San Sebastián con su fábrica de gas, ahora la Filmoteca Vasca, y con el matadero de Madrid», terciaba Diego López, miembro del Foro Urbanismo Crítico, que se ha sumado a la iniciativa.

De esta forma, el Ayuntamiento debería paralizar, a juicio de ASCIZ, el proyecto de construir 95 viviendas en parte de los 11.400 metros cuadrados que ocupa la fábrica. «De Lorenzo tiene una buena oportunidad para demostrar que su lucha urbanística es como Alcalde, y no como promotor inmobiliario, en nombre de las empresas que están acosando a la ciudad. Y qué mejor forma de hacerlo que dirigirse a Hidroeléctrica y conseguir que ese suelo se destine a equipamientos públicos», manifestaba el edil.

Mientras, y desde el colectivo Cambalache, otro de los promotores de la idea se apuntó hacia la empresa de energía propietaria de los terrenos. «Nos parece irónico, por no decir vergonzoso, que una empresa con beneficios millonarios complete su cuenta de resultados con la especulación urbanística», lamentaba Miguel Moro, miembro de Cambalache.

En cuanto a los chalés y pabellones anexos a la Fábrica de Armas de La Vega, el destino pensado es «para los equipamientos públicos que no existen en la zona: escuelas infantiles, centros de día, un centro de salud o una biblioteca», enumeró Sánchez Ramos. Estos chalés ocupan cerca 3.000 metros cuadrados de los más de 120.000 de la fábrica. «La gran ofensiva especulativa sobre esta ciudad también la están sufriendo los trabajadores de La Vega», sentenció Sánchez Ramos.

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