miércoles, 11 de junio de 2008

Diagnóstico: párkinson

«Un día me di cuenta de que la mano izquierda me temblaba y de que no firmaba bien. Busqué información y cuando fui al médico, sabía lo que me iba a decir: usted tiene párkinson». Francisco Liquete recibió la mala nueva con setenta años recién cumplidos y las ganas de vivir de un quinceañero. Pronto le puso buena cara al párkinson y decidió tomarse «con mucha coña» una enfermedad que sólo en Asturias afecta a 4.000 personas. Es consciente de que su estado anímico es poco habitual, pero en los últimos meses se ha encontrado con almas gemelas que no le han dejado al párkinson ni una sola oportunidad para que progrese.

En la Asociación párkinson Asturias, donde un grupo de profesionales ofrece terapias que amansan al párkinson, Liquete se siente como pez en el agua. Cuando entra en el local del colectivo -ubicado en los bajos de la parroquia de San Juan de Ávila, en El Quirinal-, este hombre de aspecto sonrosado, bromea, ríe y participa en las actividades como si su vida dependiese de eso. Liquete se encuentra cada día con compañeros que apenas se pueden mover, con manos que tiemblan al ritmo del bastón... Se asoció el día de Navidad.
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