viernes, 13 de junio de 2008

Horas de libertad

Premian a voluntarios de la cárcel de Meco. (Madrid).
Los jóvenes de Proyecto Hogar llevan tres años realizando trabajo social con reclusos.

Ninguna puerta se abre si no se ha cerrado la anterior en la cárcel de Alcalá Meco. Cuestión de seguridad. Sin embargo, el empeño de los 12 voluntarios de la asociación Proyecto Hogar quiere abrirlas todas.

Son 11 chicas y un chico, estudiantes o licenciados en Educación Social. Desde hace tres años realizan talleres educativos para jóvenes, de 18 a 21 años, que cumplen prisión preventiva en el presidio alcalaíno, donde hay 428 reclusos. Su trabajo acaba de ser premiado por la Obra Social de La Caixa en la segunda edición del concurso Jóvenes con Valores.

La primera sensación al llegar al taller es similar a la de Sidney Poitier en Rebelión en las Aulas. Una veintena de chicos acaban de llegar del chabolo (celda) y están revolucionados. Pero, como en la película, tienen ganadas a las monitoras. "Hacemos talleres de educación sexual, drogodependencia, inserción laboral, terapia y acompañamiento tras su salida de la cárcel", describe Verónica. Cuando se encuentran con los presos las tardes de los viernes "las diferencias desaparecen", explica Laura Fernández, pionera del proyecto.

Prefiero no saber por qué han sido condenados, así evito prejuicios",comenta Elisa, que además estudia criminología. El proyecto ha derribado todos sus mitos sobre la vida carcelaria. "En mi primer taller les pregunté qué había pasado con los monos naranjas", se ríe.
Cada curso consta de tres sesiones de dos horas. El último fue risoterapia. "Jugamos a dibujar letras con el culo o a aguantarla mirada". Al principio, los chicos eran reacios. "Decían que eso de mirarse a los ojos era de maricones, pero luego se picaron". Entrenaron durante toda la semana y el viernes siguiente pidieron mostrar sus progresos.

Transición de cine
Esta tarde toca cine. "Así intentamos romper con el taller anterior". Habían pedido una comedia, porque la risa les ayuda a evadirse. "Cualquier cosa viene bien aquí dentro porque las bromas se terminan repitiendo. Y además ves chicas guapas", comenta Jesús, vivaracho, mientras busca una mirada cómplice. Pero la pantalla muestra una de Clint Eastwood, Sin perdón. ¿De qué va?", pregunta uno. "Es del Oeste". Nadie presta demasiada atención.

EL APUNTE
Un respiro en la vida en el 'chabolo'
"A las ocho nos sirven la cena y luego al 'chabolo', comenta Mohammed, mientras recorre el pasillo que les devuelve a los módulos de internamiento. Una mesa de ping pong es la mayor promesa de diversión. "Nos pasamos casi todo el rato en el patio", comentan. El moreno de sus brazos da fe de ello. "Después de cenar ves la tele un rato en tu celda. Aquí puedes comprar una por 100 euros". No todos se la pueden permitir. "Hay muchos chicos que no tienen familia aquí". ¿Podéis verla juntos? "Ojalá", afirma.



1 comentario:

Anónimo dijo...

me salio esta fotografía por casualidad en google...me quede pensando...ese aula me suena... y tanto!!jeje! yo también soy voluntaria en alcalá meco, llevo tan solo 1 año, y como tu, una vez dentro se rompen todos los perjuicios que se puedan tener sobre la cárcel.
es una actividad super gratificante! la sensación que te queda todos los días de arrancar una sonrisa a alguien que te asegura que cada día le das un poquito de vida....es impresionante ...como agradecen que te preocupes un poco por ellos, no piden mucho...solo que les escuches.

un saludo!

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