jueves, 26 de junio de 2008

La esperanza de vida de los gitanos es de 6 a 8 años inferior a la del resto de la población

El colectivo Unga organiza un taller de mediadores en salud para mejorar los hábitos de la etnia gitana

Los gitanos viven una media de entre seis y ocho años menos que el resto de la población, según asegura la asociación gitana Unga. Esto se debe a unos hábitos en materia de salud incorrectos provocados por factores socioeconómicos, según refleja un estudio reciente, y no por motivos culturales, como se llegó a insinuar en alguna ocasión. El presidente de Unga, José Antonio Jiménez, «Román», apuntaba este dato en el acto de clausura del taller de empleo «Mediadores gitanos en salud», que se impartió durante un año hasta ayer en Pola de Siero, con la participación de alumnos de Oviedo, Langreo y Siero. Unga fue la organizadora del curso, que contó con la financiación de la Consejería de Educación y Ciencia del Principado.

Otros datos que se extraen del mencionado estudio son que el 60 por ciento de las mujeres gitanas nunca se ha hecho una mamografía o el alto índice de tabaquismo: «Los gitanos fumamos más y empezamos dos años antes», apunta el presidente de Unga. También cabe destacar el envejecimiento prematuro de la población: de todas las personas de 54 años a las que se les ha preguntado por su estado, el 70 por ciento creen que tienen mala salud. Y de los niños de dos a cuatro años, el 42 por ciento tiene problemas de obesidad.

Estas circunstancias han hecho necesario tomar medidas para paliar los desequilibrios. De ahí la convocatoria del taller de Pola de Siero. Los mediadores han trabajado todos los días ocho horas en formación básica, para obtener el título de Secundaria, en formación específica en salud y en el campo sociosanitario; por último, han hecho prácticas en entidades e instituciones de Villaviciosa, Avilés y Soto de Ribera, en el Hospital Central de Asturias y en la sede del Proyecto Hombre.

El curso, impartido por Sonia Vargas López y Graciela Rodríguez Rodríguez, contó con la colaboración de cinco docentes externos, que dieron charlas o cursos intensivos muy especializados. Esta iniciativa es la primera que se da en toda España, según sus organizadores.

La figura de los mediadores se hace muy importante para transmitir a toda la sociedad gitana la necesidad de cambiar para mejorar todos sus hábitos relacionados con la salud. El presidente de Unga aseguró que los mediadores se hacen muy necesarios «como herramienta de corrección entre las dos sociedades, que a fin de cuentas son la misma sociedad», y para «incorporar al colectivo gitano a todo el sistema sanitario».
Román se mostró, por otra parte, satisfecho con la situación sanitaria de Asturias en relación con otros lugares: «En otras comunidades autónomas los gitanos están mucho peor que aquí, tienen muchos problemas con los hospitales; aquí tenemos que agradecer lo bien que se portan con los gitanos». La iniciativa ha sido positiva, y Unga estudia volver a ponerla en marcha en otros lugares de Asturias. Los resultados han sido varias titulaciones, una contratación y la continuación de un alumno como voluntario. Razones más que suficientes para dar por bueno el curso.



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