viernes, 13 de junio de 2008

LOS RIESGOS DEL HACHÍS

La descoordinación en Galicia, dificulta que se ataje el consumo de hachís
La prevención falla cuando los institutos, las familias y educadores sociales no se comunican

"Una mayor participación de los padres en la vida educativa y más coordinación entre las familias, los colegios y los educadores sociales permitirían canalizar mejor las acciones para prevenir la drogadicción entre los escolares, y evitar que cayeran en el alcoholismo y el consumo de cannabis."

Así lo cree Elvira Rivas, coordinadora de la asociación de ayuda al toxicómano Érguete, en Vigo. «Se han mejorado cosas, pero hay que esforzarse más en canalizar y coordinar mejor todos los recursos. Fumar porros es al final un problema de conducta y la solución está en la familia y en una mejor comunicación con nosotros y los centros educativos pues estos hacen lo que pueden y allí no hay educadores sociales, sino profesores», argumenta Rivas.

Esta educadora dice que el cannabis está implantado en todos lados porque es una droga muy aceptada socialmente y porque la vía de inicio está ligada al abuso de alcohol y a los botellones, que no se han abordado satisfactoriamente. Las soluciones pasarían además por replantear las normas y límites de los jóvenes en el seno de las familias y en esta dirección se inscriben iniciativas como las escuelas de padres.

Seguir el rendimiento escolar, y sentirse a gusto con los hijos, escuchándolos y razonando, así como reducir el propio consumo habitual de drogas legales son aspectos preventivos que deben tomarse en cuenta en la familia, mientras que los castigos severos, medidas coactivas e ignorar los problemas escolares y personales sin dedicar tiempo a los chavales, abren un camino peligroso. De hecho, un estudio de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción, refleja que los chicos beben más alcohol y fuman hachís si hay mala relación con los padres y buena con amigos.

Según el Ministerio de Sanidad, «los mayores incrementos en la extensión del consumo de alcohol, tabaco y cannabis se producen entre los 14 y los 16 años, mientras que en los psicoestimulantes como el éxtasis, la cocaína o las anfetaminas se producen entre los 16 y los 18 años». En Galicia el cannabis también puede adscribirse al grupo de consumidores con estudios medios. Un 10,1% poseen el bachillerato o estudios de FP, un 9,8% de quienes fuman porros poseen estudios medios o superiores y un 2,9%, primarios.

La Xunta dice que Galicia incrementa sus consumos por debajo de la media del Estado, pero reconoce que el de cannabis aumentó un 2,3% entre 1988 y el 2006, un 1,2% entre los que lo hace habitualmente. En cambio, según el Informe de la Encuesta Estatal sobre uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias 2006-2007, «en el 2006 se ha observado un importante descenso del consumo, después de muchos años de aumento continuado. Respecto al 2004 descendieron los que lo han consumido alguna vez en la vida, en todas las edades, y subió la percepción del riesgo».

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