domingo, 20 de julio de 2008

El Secretariado Gitano Catalán logra escolarizar a 68 niños rumanos de etnia gitana.

El proyecto está a punto de erradicar el absentismo en tres barrios de Badalona
Por vez primera, dos adolescentes del colectivo han accedido a la ESO



El absentismo escolar de los menores rumanos de etnia gitana es una de las lacras que asolan a este colectivo de inmigrantes. Sin embargo, con una iniciativa inédita, la Fundación Secretariado Gitano ha logrado en tres barrios de Badalona --Sant Roc, La Salut y Llefià-- romper la dinámica y escolarizar a 68 niños rumanos garantizando además una tasa de absentismo menor que la del resto de menores. Ayer, esos niños y sus familias celebraron el éxito del proyecto con una excursión al Tibidabo.
"Ni las hipótesis más optimistas nos hacían pensar que al acabar el curso estaríamos haciendo el seguimiento a tantos menores escolarizados", cuenta Lluís Vila, educador social experto en el colectivo gitano y que ha coordinado un proyecto destinado a introducir en el sistema educativo a dichos menores.

TRABAJO CON LAS ESCUELAS
El perfil de esos pequeños era el de un menor con una escolarización intermitente por cambios de domicilio y de país, con una alfabetización muy baja y sin estímulo familiar para el estudio. Ahora, tras el primer año, en esos tres barrios apenas quedan una decena de niños fuera del sistema. En el caso de Sant Roc, donde la escolarización está más consolidada, se está trabajando ya para que mejoren sus resultados académicos.
La primera fase consistió en acercarse a las familias. "Había que generar confianza. Tras convencerles de la importancia de matricular a sus hijos, les acompañábamos a hacer los trámites, que para ellos eran muy complejos", cuenta Vila.
La otra parte del trabajo estribó en generar cierta confianza en las escuelas y los profesores, algunos de los cuales estaban "desencantados" tras malas experiencias con el colectivo. "Intentamos explicarles por qué las familias se comportaban así", cuenta el responsable del proyecto. Al final, la mayoría de los centros se implicaron, flexibilizando las condiciones de matriculación y la compra de material. De hecho, varias escuelas aceptaron matricular a niños cuyas familias no podían presentar el documento del padrón.

MODELO DE ÉXITO
El plan se concentró en los menores de 3 a 12 años. Ahora, los impulsores explican que dos de esos niños han pasado a la ESO "con expectativas de éxito aca-
démico". "Ojalá esos dos jóvenes sean un referente para el colectivo", confía Vila, quien asume que el gran reto es incrementar la escolarización en secundaria. "Para la sociedad catalana, son jóvenes en edad de estudiar, mientras que para su familia ya deben asumir responsabilidades: ellas, cuidar de los hermanos menores; ellos, trabajar y así ganar dinero para su boda", señala.

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