martes, 29 de julio de 2008

Mujer inmigrante y con bajo nivel educativo busca trabajo en el Estado español..

“Mujer, inmigrante extracomunitaria y de escaso nivel educativo o procedentes de zonas rurales subdesarrolladas”.
Este es el perfil que hace un estudio de la Universidad Rey Juan Carlos de los trabajadores del servicio doméstico.

El estudio de la universidad madrileña La inmigración femenina: acceso al mercado de trabajo y permanencia, detecta una triple discriminación en la sociedad española hacia la mujer inmigrante: de género, de clase social y de etnia.

En este sentido, el estudio dibuja un perfil de los trabajadores domésticos claramente femenino: “Mujer, inmigrante extracomunitaria y de escaso nivel educativo o procedentes de zonas rurales subdesarrolladas”. Además se pone de manifiesto que para las empleadas del hogar extranjeras el servicio doméstico constituye una forma de iniciar el proceso de regularización y una vía de inserción laboral, en la que existe poca movilidad hacia otros sectores.

En cambio, para las empleadas del hogar autóctonas el trabajo doméstico se presenta como una salida cuando tienen un bajo nivel de cualificación o cuando buscan una ocupación parcial que les permita compatibilizar la obtención de unos ingresos complementarios con el cuidado de su propio hogar, según el estudio dirigido por la Profesora de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, Pilar Charro.

Alta afiliación a la Seguridad Social, baja afiliación sindical

El estudio evidencia que el espectacular crecimiento de afiliados al Régimen Especial de Empleados del Hogar esta relacionado con la progresiva presencia de inmigrantes en el sector, que en 2005 ya representaban el 57,42 % de los afiliados a la seguridad social. Esto sitúa al sector doméstico como el de mayor presencia de extranjeros, por delante de la hosteleria.

El sector doméstico es el de mayor presencia de extranjeros, por delante de la hosteleria.
A pesar de este avance, el informe de la universidad advierte que en el sector doméstico predomina la individualización de las relaciones laborales, lo que dificulta que los trabajadores se organicen colectivamente mediante la afiliación a sindicatos.

El estudio atestigua que esta carencia está siendo suplida por otros actores sociales en un intento de canalizar este mercado de trabajo informal y precario. “Hay redes internas informales de los mismos grupos sociales y étnicos, básicamente redes familiares y redes comunitarias vecinales de barrio”.

En los últimos tiempos también han aparecido redes formales, por una parte, el sector privado mercantil con agencias de colocación, empresas especializadas en servicios domésticos y, por otro, redes altruistas articuladas en instituciones sin ánimo de lucro, aclara el estudio de la Universidad.

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