martes, 12 de agosto de 2008

La discapacidad intelectual y el medio penitenciario llegan a las ondas.

“Corazones sin fronteras” es un novedoso programa de radio que da voz a cinco reclusos con discapacidad intelectual de la penitenciaria el Acebuche en Almería.
“Dar voz a los que nunca la han tenido”. Así es como define el proyecto el psicólogo, Víctor López, encargado del programa de intervención para personas con discapacidad intelectual del centro penitenciario el Acebuche en Almería.

El programa de radio que realizan los presos en la emisora municipal de Huércal, Candil Radio, “es una tarea totalmente novedosa y motivadora, porque ellos son los protagonistas”. Es una manera de escuchar a aquellas personas que en la mayoría de los casos “se han criado en ambientes marginales y excluidos de la sociedad”, advierte el psicólogo.

Los temas que se han tratado en Corazones sin fronteras en los seis programas que se han realizado hasta ahora son aquellos que interesan a personas con discapacidad, pero también hay contenidos relacionados con el medio penitenciario. Además un grupo de internos ha colaborado con el proyecto tocando música para el programa de radio.

Ante los resultados positivos de la iniciativa, el psicólogo pretende que sea una actividad continua para lo que necesitan que “el centro penitenciario proporcione los medios y así abrir la experiencia a otros internos”.

Trabajando para el futuro

Este proyecto lo realiza la Confederación Andaluza de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual (FEAPS) que desarrollan distintas acciones y programas individualizados de rehabilitación para aquellas personas con discapacidad intelectual afectadas por el régimen penal penitenciario y a sus familias.

“La importancia de esta labor, subraya el psicólogo Víctor López, reside en que si no llega a ser por FEAPS este colectivo no tendría en prisión los servicios y actividades específicos que ellos necesitan ya que Instituciones Penitenciarias no tienen especialistas en discapacidad”.

En este sentido, una de las labores de los psicólogos del FEAPS es detectar a los reclusos con discapacidad intelectual ya que “muchos de ellos nunca han sido valoradas por profesionales”. Con este proyecto, y otros talleres como los de habilidades sociales, informática y deporte, se consigue que los reclusos vean que hay profesionales que les pueden ayudar. “Así una vez que salen en libertad tienen los apoyos necesarios para que se puedan incluir en los recursos comunitarios”, aclara Víctor López.

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