martes, 28 de octubre de 2008

"El Principado es el que está negándoles un futuro mejor a estos chavales"

Personal del Materno Infantil inicia una campaña por «la falta de recursos» para atender a los menores marroquíes.

Una zapatilla cruzó el aire y resumió la protesta que ayer empezaron los trabajadores del Centro Materno Infantil de Oviedo. A las tres de la tarde y frente a la puerta del recinto, una treintena de empleados blandían pancartas sin causar mucho ruido, cuando uno de los menores acogidos decidió intervenir: se asomó a un balcón y lanzó su calzado fuera de las verjas, hasta impactar en plena calle Pedro Masaveu, ante la sorpresa de un viandante. «Los niños no tienen la culpa de nada», disculpó Belén Quiroga, presidenta del comité de empresa de la consejería de Bienestar Social.

«No, evidentemente, la culpa es del Principado, que los tiene hacinados para que avisen a los demás chavales de que no tienen que venir; es el Gobierno quien les niega ese futuro mejor que vinieron buscando», acusaba a su lado Luis María Rodríguez, delegado independiente. Sobre él pesa un expediente abierto «por denunciar esta situación», según asegura. La amenaza en todo caso no impidió que ayer el comité de empresa acordara que la concentración ante las puertas del albergue de acogida fuera el inicio de una campaña.

«Estamos hartos de la sobreocupación que desde hace tres años sufre en centro, que se concibió para acoger a 19 jóvenes y tiene todos los días entre 20 y 30», anunciaba Quiroga. Esas condiciones ponen en peligro a los trabajadores, que en el último mes sufrieron cinco agresiones. «El último chico fue denunciado ante el juez, pero sigue aquí, riéndose de los cuidadores», apuntaba Rodríguez.

Tras las cifras, están chavales «acostumbrados a vivir en la calle, a los que no podemos decir nada y que es verdad que no respetan la figura de la mujer y aquí todas lo somos», confiaba una trabajadora.

Frente al problema, Bienestar ultima un proyecto para contar con una unidad en Tánger a la que devolver a los jóvenes marroquíes que desbordan el centro, tal y como avanzó este sábado EL COMERCIO. El Principado suscribió un acuerdo con el Gobierno central para recibir subsaharianos desde Canarias, pero se está encontrando con la llegada de marroquíes 'rebotados' de otras comunidades.

La solución, en todo caso, «la llevan practicando tres años en Cataluña y es un fraude, una forma de justificar repatriaciones forzadas que luego discuten hasta los jueces», advertía Luis María Rodríguez al final de la protesta, mientras la zapatilla lanzada una hora antes seguía abandonada en la calle.

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