martes, 28 de octubre de 2008

Sin control en el centro de menores

El personal del Materno Infantil protesta por la inseguridad provocada por el hacinamiento de jóvenes extranjeros enganchados a los inhalantes.

Agresiones, robos, amenazas y, como problema de fondo, el consumo de drogas inhalantes. Ése es el escenario en el que transcurre la jornada de los trabajadores de la unidad de primera acogida del centro Materno Infantil de Oviedo. La plantilla, secundada por el comité de empresa de Bienestar Social, responsabiliza de esta situación a la Consejería de Bienestar Social, que, en su opinión, ha dejado pasar la oportunidad de poner remedio a la masificación del centro, desoyendo las advertencias de los trabajadores. Las consecuencias, se quejan, las padecen tanto el personal del centro como los chavales acogidos en él, todos ellos sometidos al desorden y la inseguridad.

Ayer, los trabajadores se concentraron a las puertas del edificio, en el Parque de Invierno, para llamar la atención sobre sus exigencias, empezando por la reducción del número de muchachos alojados, que por ley no deberían superar los 16. Actualmente, y según varios educadores, conviven en el centro 27 muchachos. Excepto un español, todos son marroquíes, y en un futuro no lejano, auguran, llegarán muchachos de otras nacionalidades.

La plantilla del centro reclama a la Consejería de Bienestar Social «nuevos servicios y recursos de primera acogida», «soluciones a la situación de conflicto originada por algunos menores que insultan, amenazan y agreden al personal», y «que se agilice la toma de decisiones en relación a los menores tutelados». Sobre este último asunto, los profesionales del centro hacen notar que aunque el período de acogimiento no debe superar los 45 días, los adolescentes permanecen durante meses en él, y refieren el caso de un menor acogido, con adicción a los inhalantes, que espera una plaza en un centro específico desde hace 18 meses.

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