lunes, 3 de noviembre de 2008

La identificación de los chavales, con pruebas anatómicas, alarga su estancia en el Materno

La imposibilidad de establecer la edad de los menores marroquíes que recalan en Oviedo, unas veces localizados por agentes de la Policía Nacional o Local y otras llegados directamente al centro de acogida, es la razón por la que los chavales permanecen alojados en él más de los 45 días que establece la ley.

Según la Consejería, el centro está pensado como solución de urgencia, para albergar a los chicos en el primero momento y hasta que se decide cuál es el mejor destino para ellos. La inmensa mayoría de los menores inmigrantes se deshacen de sus papeles o los esconden para evitar su identificación, lo que conlleva la repatriación o la devolución al centro de acogida de otra comunidad que los tutela. No todos los que llegan al centro de acogida de Oviedo son menores. La Consejería lo sabe y sabe también que ocultan su edad para beneficiarse de las ventajas que proporciona no haber cumplido 18 años.

Los menores extranjeros solos y sin identificar son sometidos por la Policía a un largo protocolo de intervención, que incluye una prueba anatómica para determinar su edad: la medición de los huesos de la muñeca. La fiscalía de menores también es informada del caso, pero en el cumplimiento de estas medida se emplean más de 45 días, admite la Consejería, que reconoce que «el sistema se ha quedado obsoleto».



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