martes, 16 de diciembre de 2008

Mujer con hijos, papeles y estabilidad

Un 25% de los inmigrantes de Oviedo están asentados, tienen permiso de residencia y viven integrados en la cultura española

Llevan años en España, están asentados y tienen autorización de residencia y trabajo. Un 25% de los inmigrantes que viven en Oviedo está en dicha situación. Otros acaban de llegar, apenas hablan español y han dejado su país por problemas económicos o políticos sin documentación en el bolsillo. Los perfiles son variados.

También su procedencia. De los 11.964 censados de fuera de la Unión Europea, las nacionalidades con mayor presencia en la ciudad son la ecuatoriana (19%), senegalesa (11%) y marroquí (9%). Con un 6,26%, Oviedo es el concejo que más proporción de población inmigrante concentra de toda Asturias (un 4% de media regional). Y su número sigue creciendo: aumentó un 10,7% entre 2006, cuando había 10.800, y 2007.

Precisamente el año pasado, el Observatorio Permanente de Inmigración de Asturias (ODINA) realizó un nuevo diagnóstico. Frente al de 2006, sólo basado en el padrón, en 2007 hizo uno cualitativo, a pie de calle, con los datos de 437 extranjeros con los que realizaron alguna intervención sus asociaciones colaboradoras.

SEIS PERFILES
De la autonomía a la dependencia

Asturias Acoge, Cruz Roja, ACCEM, UGT y Colegio Sagrada Familia trabajan codo con codo con las personas que buscan en Oviedo una nueva vida. A raíz de los datos obtenidos, han dividido en seis perfiles a los 13.815 extranjeros -han incluido a los comunitarios, búlgaros y rumanos, a los que en muchos casos siguen ofreciendo apoyo-. El mayor porcentaje, una cuarta parte, corresponde a los que están asentados. Predominan las mujeres con hijos menores a su cargo, llevan más de tres años viviendo en España y tienen autorización de residencia. Su experiencia laboral suele estar en el sector servicios y sus países de procedencia son, fundamentalmente, Ecuador (34%) y Colombia (10%). Tienen un gran conocimiento del contexto sociocultural del país, disponen de carné de conducir, vehículo propio, participan en la comunidad de acogida... En fin, presentan un alto grado de autonomía.

Hay otro perfil (6%), el de familias, que viven con sus hijos, están empadronados y tienen acceso a la sanidad, También, con un rostro femenino y procedencia de Latinoamérica y China. Otro 20% son los inmigrantes en vías de inserción laboral que, con experiencia previa, buscan un empleo.

Los más vulnerables pertenecen a los otros tres perfiles, casi siempre sin documentación, permiso de trabajo y escaso o nulo conocimiento del idioma. Los llamados recién llegados (el 23%) vienen de Rumania, Bolivia y Marruecos, han viajado solos y buscan trabajo en el servicio doméstico, la construcción y el campo.

Los perfiles 5 y 6, acogida urgente (19%) y beneficiarios de dispositivos de acogida (7%), son parecidos: hombres, procedentes de África, sin recursos económicos, perceptores de ayudas, residentes en centros de acogida y con escaso conocimiento de la contexto y el idioma español. Los primeros han venido por motivos económicos; los segundos, por políticos y piden asilo.

LA CRISIS
Necesidad imperiosa de empleo
La foto de la población inmigrante probablemente ha quedado algo desfasada con el nuevo escenario de crisis. Adela Gutiérrez, de Cruz Roja, explicó que están notando un «aumento brutal» de actividad. Con la caída de la construcción, hay más petición de ayuda e información por parte de hombres de entre 20 y 40 años. También es preocupante que los extranjeros más asentados «vuelven a nosotros en busca de empleo. Por sí solos no pueden y te piden que les echen una mano. Es más difícil la inserción laboral. Lo que antes era sencillo, ahora es complicado. Las ofertas de empleo salen un día y al siguiente ya están ocupadas».
Guillermo Díaz, de la Fundación Cauce, ha advertido que «empresas que eran receptoras de inmigrantes», que les daban trabajo con facilidad, están «paralizadas». Puso el ejemplo de los supermercados que, a esta altura del año, ya estaban ofreciéndoles empleo para la campaña de Navidad. Este año, nada de nada.

La consecuencia inmediata es que muchos «valoran volver a su país». Hay un incremento de peticiones de información sobre el retorno voluntario. Con estas impresiones, para el representante de Cauce, «la situación no es sólo preocupante, es grave».

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