jueves, 29 de enero de 2009

Inmigrante legal, por pataleo

El Juzgado n.º 5 de Oviedo anula la expulsión de un panameño que se libró de ser repatriado en avión, con una camisa de fuerza, al iniciar una protesta

Los tribunales han dado la razón a un joven panameño de 20 años y residente en Avilés, J. E. M. B., que a punto estuvo de ser expulsado del país por orden de la Delegación de Gobierno en Asturias. Para el joven, que se encontraba en situación irregular en España, 2008 fue un verdadero calvario: pasó cuarenta días en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Moratalaz (Madrid) tras ser detenido en Avilés y llegó a pisar el avión que iba a devolverlo a su país de origen a pesar de encontrarse su caso pendiente de resolución judicial. El Juzgado de lo contencioso-administrativo número 5 de Oviedo ha emitido un fallo que anula la expulsión del joven del país «por no ser conforme a derecho». Los tribunales han dado la razón a J. E. M. B., cuyos intereses ha defendido el letrado avilesino Celestino García Carreño, aunque después de haber pasado una odisea.

La Delegación de Gobierno en Asturias decretó la expulsión del territorio español de J. E. M. B. (su madre, hermanos y demás familia residen en Avilés, según su abogado) el 24 de enero de 2008 dada su situación irregular. Además, se solicitó su entrada en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Moratalaz hasta su expulsión del país. «En este tipo de centros las condiciones de salubridad son penosas y, por ejemplo, no está permitido acceder a los servicios a partir de las nueve de la noche, con lo que los internos tienen que orinar en botellas de plástico», afirmó Carreño.

El letrado emprendió un proceso judicial para demostrar que la expulsión no se ajustaba a derecho. «Cuando la Policía pidió a la juez del Juzgado de instrucción número 5 el ingreso en el centro de internamiento para proceder a la expulsión en el plazo de cuarenta días me opuse enérgicamente alegando que mi cliente tenía arraigo en Avilés y que habíamos interpuesto una demanda judicial ante los juzgados de Oviedo pidiendo la nulidad de la orden de expulsión», explicó. A pesar de las alegaciones, el Juzgado avilesino decretó el internamiento de J. E. M. B. y autorizó que la expulsión se hiciese efectiva el 20 de marzo de 2008 en un vuelo de Iberia con destino a Panamá.

«Tras pasar los cuarenta días en el centro de internamiento, dos agentes se lo llevaron al aeropuerto de Barajas para coger el vuelo. Le pusieron una especie de camisa de fuerza para inmovilizarlo. Dada su desesperación, una vez en el avión comenzó a gritar diciendo que no podían llevárselo porque tenía un juicio contra la Policía. El comandante, ante la situación, ordenó que abandonasen la aeronave», explicó el abogado defensor de J. E. M. B.

Una vez fuera del avión, y como ya habían pasado los 40 días de internamiento, el joven fue puesto en libertad, solo, en Madrid, y sin dinero, siempre según la versión de su letrado. Finalmente, logró contactar telefónicamente con una de sus hermanas, que fue en su busca a la capital. Tras esta auténtica odisea, el Juzgado de lo contencioso número 5 de Oviedo ha anulado la orden de expulsión al considerar que ésta no se ajusta a derecho. «La actuación de la Delegación, la Policía, el juez de instrucción, la fiscalía (...) supuso un verdadero atropello a los derechos de mi cliente», protestó el letrado avilesino.

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