martes, 7 de abril de 2009

Discapacitados, pero artistas dance

Nueve alumnos del Colegio de Educación Especial San Cristóbal (Avilés) graban y elaboran un CD que se distribuirá a partir de julio.


Son jóvenes y están inmersos en un proyecto ilusionante: la creación y la grabación de un CD que se distribuirá gratuitamente a partir del próximo mes de julio.


Favio García González, Iris Vega Rodríguez y Sheila de la Uz son tres de los nueve alumnos del Colegio de Educación Especial San Cristóbal que participan en este taller de composición de música por ordenador que promueve la concejalía de Juventud, que dirige Paula Bartolomé.


El curso se prolongará hasta el próximo viernes en el palacio de Maqua, de diez y media de la mañana a dos de la tarde. En este tiempo, los jóvenes se convertirán en auténticos creadores de música electrónica: la pericia en la ejecución será algo secundario en beneficio de otras cualidades como la imaginación o la improvisación.



Los nueve participantes asistieron ayer, puntuales, a la primera sesión de trabajo que cuenta con monitores de la asociación cultural «La Bisogno». Juan Menéndez se encarga, junto a Daniel Romero, de la parte musical. «Animamos a los chavales a hacer música mediante el juego y ellos están a tope: en estos días deben familiarizarse con los instrumentos, grabar, diseñar la portada del disco e, incluso, fabricar instrumentos propios», explicó Menéndez. Las actividades posterior serán la edición del audio, la confección de la portada, la masterización del disco, la creación de un dossier promocional, la fabricación de los CD's y su difusión. El tiempo corre contra el reloj pero los nueve alumnos del San Cristóbal trabajan con dedicación: ahora son artistas dance.



Vanesa Moreno es otra de las monitoras que trabaja con los jóvenes y se encarga de coordinar la parte pedagógica del proyecto. «Estos chicos están descubriendo que pueden hacer música y que, además, suena bien. Aquí no hay reglas, ellos son libres para crear lo que consideren oportuno», dijo. Los monitores, en cualquier caso, utilizarán el valor terapéutico de la música como medio para que los nueve jóvenes alcancen el bienestar físico y psicológico. Se trata de que puedan expresar sus emociones sin necesidad de utilizar las palabras.



«Este proyecto va aún más allá ya que la sociedad podrá valorar un trabajo hecho por personas discapacitadas, generalmente consideradas meras receptoras de servicios», explicaron. Los nueve estudiantes serán así los creadores de un producto que verá la luz y cruzará fronteras musicales.



Y es que «Opera prima», como se bautizó al proyecto, pretende dar un paso más hacia la integración social de las personas con discapacidad. Cualquier apoyo es bienvenido. Los jóvenes contaron ayer, por ejemplo, con la colaboración de dos jóvenes armenias, Tatev y Haykuhi Margaryan, de visita en la ciudad, que enseñaron a los estudiantes avilesinos canciones populares de su país. Armenia tendrá así también su aportación en «Madi» (música avanzada y discapacidad intelectual). El disco se presentará en julio, en la Laboral (Gijón).




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