miércoles, 8 de abril de 2009

La identidad de un «Ñeta»

La ropa holgada, los colores rojo y blanco e imágenes religiosas marcan su estética.

La banda recurre a las armas y se apropia de un territorio por seguridad.

Identificar a un miembro de la banda latina de los «Ñetas» -cuyo nombre real es el de Asociación Pro Derechos del Confinado- es bastante sencillo. Los «hermanitos», como se conocen entre ellos, se hacen notar en la ciudad en la que viven y utilizan distintivos que hacen suyos y que los sellan como miembros de una misma «comunidad» en la que se sienten poderosos y protegidos. La vestimenta, los accesorios y su agrupación visible en parques y lugares públicos que hacen suyos facilitan su identificación. Sobre todo, si se pasa por los lugares que tienen acotados. La detención en los pasados días en Gijón de catorce jóvenes vinculados a esta organización ha puesto sobre la mesa de nuevo la presencia de estos latinos en la ciudad.

Orígenes

¿De dónde surge la violencia de estos grupos? La mayor parte de los expertos sitúan el nacimiento de los «Ñetas» en los años ochenta en Puerto Rico. En España su historia es diferente. Fuentes policiales informaron ayer a través de un comunicado de que los detenidos suelen ser hijos de inmigrantes latinos que han llegado a España para trabajar. Estos jóvenes se sienten, según sus propias declaraciones, «marginados» y usan la violencia para defenderse a sí mismos y a los de su misma procedencia.

La historia de los «Ñetas» en toda España está plagada de episodios violentos: la mayor parte de ellos, llevados a cabo contra grupos rivales que les intentan disputar su terreno. En Gijón no podía ser menos. Su primer acto delictivo en la ciudad tuvo lugar en 2007 y el primer enfrentamiento con sus enemigos, los Latinos de Fuego, en Oviedo, en febrero de este año.

En palabras de los portavoces policiales gijoneses: «El origen de estas bandas radica en patrones culturales norteamericanos de marginación y xenofobia que en un Estado de derecho como el que existe en España no tendrían encuadre posible». Su odio nace, por tanto, por su impresión de ser rechazados en sociedades como las europeas.

Vestimenta

Los «Ñetas» visten siempre con ropa holgada que complementan con tatuajes, colgantes y anillos. Normalmente usan imágenes religiosas. El retrato robot de un miembro de esta banda habla de una persona con gorra y ropa de colores blancos y rojos, que coinciden con la bandera de Puerto Rico. Tienen un saludo especial: el dedo índice y el corazón entrelazados hacen que los «hermanitos» se puedan diferenciar entre ellos.

En ocasiones la vestimenta varía. El próximo día 25 los «Ñetas» gijoneses iban a acudir a los bares de copas vestidos de luto para conmemorar el fallecimiento del que fuera su fundador.

Organización de grupo

Para entrar en el grupo es necesario realizar un «juramento de fidelidad» a la organización de por vida, e incluso llevar a cabo un rito iniciático que demuestre que realmente se es un «hermanito» y que no se va a traicionar al grupo. La mayor parte de estos ritos de iniciación implican delitos. Dentro de cada grupo existen líderes y encargados de distintas misiones: un auxiliar, un titular de disciplina, un secretario y un tesorero. La jerarquía es fundamental.

Para los integrantes de la panda gijonesa también. Las normas llegaron directamente desde Madrid y todo el que no las cumpla debe ser castigado. En Gijón el encargado de establecer este tipo de penas era M. S. En el caso de que no se cumpliese lo que los «hermanitos» habían pactado dentro de su regulación se aplicaba el «puño impactante», con el que el infractor era golpeado tantas veces como mereciera.

En el informe policial los agentes aseguraron que los castigos eran aceptados «sin dudar» por parte de los miembros de la organización clandestina.

Normas

Las normas que adoptan los «Ñetas» gijoneses son iguales que las de sus colegas de Madrid o el resto de las ciudades españolas donde están presentes. Uno de los arrestados el pasado viernes por la tarde provenía de la ciudad de Valencia. Allí había pertenecido a los «Ñetas», pero había conseguido salirse de la organización. Tras casarse y tener un hijo decidió dejar el grupo y empezar una nueva vida en Gijón, pero no lo hizo del todo. Mandó desde Madrid las normas que tenían que seguir sus «hermanitos» asturianos.

Sitios de encuentro

Cada grupo tiene perfectamente acotado el lugar en el que actúa y se reúne. En el caso de los catorce detenidos gijoneses, utilizaban para sus reuniones semanales el parque de La Serena, mientras que mensualmente se reunían en Los Pericones, bajo el hórreo. Si bien la reunión de jóvenes en un determinado lugar público no supone ningún delito, el problema, según los policías, «se inicia cuando estas bandas comienzan a utilizar la violencia como símbolo de identificación urbana, es decir, sus acciones violentas son las que los definen como grupo».

Las decisiones que se toman en las reuniones se recogen todas en el denominado «libro de actas». Los «Ñetas» dejan constancia en ese libro de su historia como organización. En él se reflejan, además, los temas tratados, los asistentes y las incidencias surgidas.

Armas

Normalmente los pandilleros van armados. Con los cuchillos y las pistolas que poseen son capaces de infundir temor y de mantener a los «rivales» lejos de sus posiciones. A los «Ñetas» gijoneses desde 2007 se les han intervenido tres pistolas detonadoras, seis navajas, ocho cuchillos, dos estacas de madera convertibles en pinchos y dos bates de béisbol.


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