miércoles, 17 de junio de 2009

Discriminado por hombre


El juez anula una convocatoria del plan de empleo local porque reservaba todos los puestos de Trabajo Social para mujeres.


Alejandro Mateo, diplomado en Trabajo Social por la Universidad de Salamanca, se presentó al plan de empleo local del Ayuntamiento para optar a uno de los cuatro puestos de trabajo que se ofrecían para su especialidad. Lo rechazaron por no ser mujer, y recurrió. El Juzgado Contencioso-Administrativo número 1 de Oviedo le ha dado la razón, y ha anulado la convocatoria, ya que considera que ha sido discriminado por razón de sexo. La sentencia obliga al Ayuntamiento a admitir al joven y hacerle las pruebas selectivas. En el caso de que su puntuación supere a alguna de las cuatro trabajadoras sociales ya contratadas, debe dársele esa plaza.

El Ayuntamiento estableció las bases del plan de empleo de acuerdo con el convenio firmado con el Principado de Asturias, que obliga a seleccionar a los candidatos entre desempleados que además «pertenezcan en un porcentaje mínimo del 70 por ciento a uno de los siguientes colectivos: personas con discapacidad, mujeres desempleadas, especialmente víctimas de violencia de género, y parados de larga duración». De los 168 puestos que ofreció en total el Ayuntamiento, los cuatro destinados a diplomados en Trabajo Social se reservaron para mujeres.

El abogado de Alejandro Mateo, Alfonso Lago, argumentó ante el Juzgado que el Ayuntamiento no había contratado «preferentemente» a mujeres, sino de modo exclusivo, lo que, de hecho, iba más allá de una discriminación positiva para un colectivo históricamente desfavorecido.

El juez considera que es «constitucionalmente lícito» aplicar criterios de discriminación positiva para fomentar la igualdad de acceso de las mujeres al mercado laboral, pero destaca que se trata de medidas que suponen una «excepción» al derecho fundamental de igualdad de trato entre hombres y mujeres, por lo que «deben guardar un criterio de proporcionalidad», que no se respetó en este caso. La sentencia considera que el Ayuntamiento no estaba «atado» por las directrices del Principado y obligado a reservar esas plazas a mujeres, ya que ese convenio «alude a un carácter preferente para determinados colectivos, y no necesariamente a una exclusividad».


«Me presenté para poder reclamar y cambiar las cosas, porque me pareció una injusticia»

Alejandro Mateo, ovetense de 25 años, se diplomó en 2006 en Trabajo Social, y acaba de licenciarse en Sociología. En octubre comenzó a buscar trabajo. Poco después se enteró de las contrataciones del plan de empleo de Oviedo y decidió presentarse. «Cuando vi las bases fui consciente de que no me iban a admitir por ser hombre, pero me presenté igual para poder reclamar. Me pareció una injusticia tan evidente que intenté cambiar las cosas, no sólo para mí, sino para futuros planes de empleo, porque estoy seguro de que hay más gente en mi situación». Alejandro dice que comprende la discriminación positiva, «pero tiene que tener un límite, no puede aplicarse de forma que se convierta en otra discriminación». Ahora está dispuesto a ir al examen «como si fuera el primer día, para que todo esto no me afecte. Espero hacerlo lo mejor posible y que el tribunal sea justo».

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