miércoles, 22 de diciembre de 2010

Los niños asturianos, cada vez más violentos en sus casas


«Los llamados niños tiranos, que parecían una realidad lejana, han llegado ya»

Cada vez son más los menores que descargan su violencia contra su propia familia, entre los muros de su propia casa, un repunte de «los delitos en el ámbito familiar» que la jefa del Servicio de Justicia del Menor de la Consejería de Presidencia, Justicia e Igualdad del Principado, María del Valle García Moreno, calificó ayer de «increíble». Fue durante las X Jornadas de Infancia y Adolescencia en Riesgo Social organizadas en el Auditorio Príncipe de Oviedo por la Asociación Centro TRAMA, una de las tres organizaciones con las que el Gobierno del Principado tiene convenios en vigor para la ejecución de medidas judiciales de los menores que cometen delitos o faltas.
Las cifras de malos tratos de hijos e hijas a padres y madres que maneja el fiscal de Menores de Asturias, Jorge Fernández Caldevilla, resultan más que contundentes: solo el pasado año la Fiscalía abrió 43 expedientes por maltrato familiar en la región frente a los 35 de 2007 y a los 38 de 2008.
A la luz de esos datos, según el coordinador de TRAMA, Ángel Rey, al incremento de los delitos «que se viene observando de unos años a esta parte», hay que sumar «el hecho de que las madres están tomando conciencia de que deben denunciar», un fenómeno parecido, cuenta, «al que se dio con la violencia de género». Y «la gran dificultad» añadida a la hora de atajar «esta nueva realidad», cuenta Rey, radica en que «no existe un perfil tipo de estos menores, que existen en todas las clases sociales» más allá de que «suelen ser varones» y «tener entre 16 y 17 años».
También el fiscal Caldevilla ha observado que su víctima es, generalmente, una mujer. Fundamentalmente, sus madres o abuelas. Y que, muchas veces, el agresor «reproduce comportamientos machistas de padres separados contra la madre», unas agresiones «cada vez más frecuentes en familias de clase media y alta».
«Los llamados niños tiranos, que agreden a sus padres y a sus abuelos, parecían una realidad lejana, pero han llegado ya como antes lo hicieron los menores extranjeros no acompañados», resumió Ángel Rey, que, como el resto de los participantes en las jornadas, formuló una demanda al Gobierno regional: «Hay que empezar a repensar las políticas de infancia».
Aún más teniendo en cuenta, abundaron los miembros de TRAMA, «que los colectivos más desfavorecidos son los que suelen pagar el pato de las crisis».
Es una de las «preocupaciones» compartidas con la directora del Instituto Asturiano de Atención Social a la Infancia, Familias y Adolescencia, Gloria Fernández, que admitió: «Cuando creemos que encontramos solución para un problema, ya tenemos otro en cartera».
Y los efectos de la recesión económica sobre son también uno de los grandes quebraderos de cabeza de los profesionales que trabajan con menores en riesgo de exclusión social, según apuntó Manuel Ramos Vicente, director de la Casa Juvenil de Sograndio: «En este último año y medio, está habiendo dificultades para la reinserción laboral de los chavales», que cuentan con una trabajadora dedicada en exclusiva a orientarles en el complejo mundo del trabajo. «Se trata de que sean autosuficientes y romper así el círculo de la exclusión».
Cada vez son más los menores que descargan su violencia contra su propia familia, entre los muros de su propia casa, un repunte de «los delitos en el ámbito familiar» que la jefa del Servicio de Justicia del Menor de la Consejería de Presidencia, Justicia e Igualdad del Principado, María del Valle García Moreno, calificó ayer de «increíble». Fue durante las X Jornadas de Infancia y Adolescencia en Riesgo Social organizadas en el Auditorio Príncipe de Oviedo por la Asociación Centro TRAMA, una de las tres organizaciones con las que el Gobierno del Principado tiene convenios en vigor para la ejecución de medidas judiciales de los menores que cometen delitos o faltas.
Las cifras de malos tratos de hijos e hijas a padres y madres que maneja el fiscal de Menores de Asturias, Jorge Fernández Caldevilla, resultan más que contundentes: solo el pasado año la Fiscalía abrió 43 expedientes por maltrato familiar en la región frente a los 35 de 2007 y a los 38 de 2008.
A la luz de esos datos, según el coordinador de TRAMA, Ángel Rey, al incremento de los delitos «que se viene observando de unos años a esta parte», hay que sumar «el hecho de que las madres están tomando conciencia de que deben denunciar», un fenómeno parecido, cuenta, «al que se dio con la violencia de género». Y «la gran dificultad» añadida a la hora de atajar «esta nueva realidad», cuenta Rey, radica en que «no existe un perfil tipo de estos menores, que existen en todas las clases sociales» más allá de que «suelen ser varones» y «tener entre 16 y 17 años».
También el fiscal Caldevilla ha observado que su víctima es, generalmente, una mujer. Fundamentalmente, sus madres o abuelas. Y que, muchas veces, el agresor «reproduce comportamientos machistas de padres separados contra la madre», unas agresiones «cada vez más frecuentes en familias de clase media y alta».
«Los llamados niños tiranos, que agreden a sus padres y a sus abuelos, parecían una realidad lejana, pero han llegado ya como antes lo hicieron los menores extranjeros no acompañados», resumió Ángel Rey, que, como el resto de los participantes en las jornadas, formuló una demanda al Gobierno regional: «Hay que empezar a repensar las políticas de infancia».
Aún más teniendo en cuenta, abundaron los miembros de TRAMA, «que los colectivos más desfavorecidos son los que suelen pagar el pato de las crisis».
Es una de las «preocupaciones» compartidas con la directora del Instituto Asturiano de Atención Social a la Infancia, Familias y Adolescencia, Gloria Fernández, que admitió: «Cuando creemos que encontramos solución para un problema, ya tenemos otro en cartera».
Y los efectos de la recesión económica sobre son también uno de los grandes quebraderos de cabeza de los profesionales que trabajan con menores en riesgo de exclusión social, según apuntó Manuel Ramos Vicente, director de la Casa Juvenil de Sograndio: «En este último año y medio, está habiendo dificultades para la reinserción laboral de los chavales», que cuentan con una trabajadora dedicada en exclusiva a orientarles en el complejo mundo del trabajo. «Se trata de que sean autosuficientes y romper así el círculo de la exclusión».
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